Si alguien quiere saber hacia dónde va la industria en 2026, la respuesta estuvo este fin de semana en Campo Marte.
Sabor es Polanco se despojó de las etiquetas tradicionales para presentarse como un laboratorio de tendencias en vivo. Más que una degustación masiva, fuimos testigos de cómo la frontera entre el chef y el bartender terminó de borrarse, dejando claro que hoy, el ritmo de la gastronomía mexicana se marca desde la coctelera
Un diálogo entre el plato y la copa
Con la participación de más de 80 restaurantes, el recorrido de este año se sintió más cohesivo. No se trató solo de acumular degustaciones, sino de entender cómo la alta cocina dialoga con las barras de autor. Vimos propuestas que iban desde la ortodoxia técnica hasta reinterpretaciones contemporáneas de la tradición mexicana, pero el verdadero protagonista fue el “lenguaje líquido”.
La mixología en esta edición reclamó un lugar de igual a igual con el plato. Entre destilados premium y coctelería de diseño, las barras ofrecieron perfiles que funcionaban como extensiones de la cocina: bitters, fermentos de casa y una estética impecable que confirma que el bartender hoy piensa como un chef.
Para conocer más sobre lo vivido el fin de semana pasado, te compartimos la nota de El Conocedor: Sabor es Polanco 12ª Edición: Donde la alta cocina encuentra su eco en la barra


