¿Qué tienen en común la ingeniería y la coctelería? La respuesta es Stephany Pacheco, una bartender en la mira que, con talento y constancia conquista la barra de Katz
✍️: Andrea Chavarria | 📸: Instagram de Stephany Pacheco
Entre el frío de la ciudad, me encontré con la calidez de Stephany Pacheco -como la llaman-. Me recibió con una enorme sonrisa en las puertas de Katz, el aclamado bar de alquimia donde actualmente escribe su historia entre tragos, destilados y mucho sabor a umami.

Los primeros pasos
Existen lugares que sacan lo mejor de nosotros; escenarios donde el reflector apunta directo al talento, la creatividad y la esencia del ser. Pero también otros que apagan esa magia. Y en este contraste se forma la biografía de Stephany Pacheco.
Antes de llegar a la barra, cursó por una ingeniería y después un breve paso en mercadotecnia. Ambas experiencias le llevaron a aprender acerca de la importancia de la disciplina, sin embargo, las piezas no terminaban de encajar, algo dentro de ella seguía buscando más allá.

Originaria de Celaya, Guanajuato, pero mejor conocida por su estadía en Querétaro, a los 20 años Pacheco dejó su casa para alcanzar sus sueños. Con necesidades por cubrir y responsabilidades que afrontar, su destino comenzó a escribirse en restaurantes de alitas, hamburguesas y pizzas, como mesera y pequeños turnos detrás de la barra.
Entre nostalgia, Pacheco recordó: “todo lo que empecé a aprender y a ver fue desde una mezcla de Celaya, Querétaro y San Miguel de Allende.” En este trayecto, conoció personas que la acercaron a la coctelería y sus bases. Cinco años después, Stephany se ha ganado su lugar en la industria con una sencilla, pero compleja receta: talento, compromiso y una energía que no se olvida.

Aprender para servir
Aunque se le asocia con Querétaro —donde consolidó buena parte de su carrera—, Stephany Pacheco recuerda con especial cariño su tiempo en Celaya. Allí, un mentor anónimo le dio la libertad de experimentar y descubrir el trabajo detrás de la barra. Fue quien le enseñó la exigencia, la responsabilidad y la atención al detalle, tres pilares que hoy definen su manera de trabajar.
Por otra parte, la hospitalidad que la define, ha sido un legado de su madre -su mayor ejemplo- quien siempre recibía a todos con algo en la mesa, mientras que a través del negocio familiar le inculcó la calidez, la atención al cliente, el respeto y el servicio personalizado: “siempre teníamos esa hospitalidad de no solo vender, sino platicar, saber más de la otra persona, atenderle otras necesidades a la siguiente vez que fuera a la tienda” menciona ella.

Comenzó el reto
Mientras la confianza aumentaba, Stephany comenzó a recordar sus tiempos libres, donde “buscaba la forma de igualarme con una persona del coctel bar” mencionó. Aunado a ello, no dejaba su lugar tras la barra de los restaurantes, hasta que el momento llegó. Presionada por sus amigos y curiosa por poner a prueba sus conocimientos participó en Duelo de Cocteles de la Zona Bajío, donde resultó ganadora.
Una vez postulada ganadora en su primera competencia a nivel estatal, su siguiente paso fue participar a nivel nacional, en Oaxaca. Fue una experiencia “muy satisfactoria el haber estado ahí” remarca Stephany; además de confirmar su amor por la barra: “quiero dedicarme a esto, es lo que quiero hacer…”, menciona.

Pese al éxito alcanzado y los avances constantes, la insaciable sed de superación la llevó a una etapa de enfrentar sus miedos. La inmensidad de la Ciudad de México siempre ha representado un gusto y reto para ella. “Ya había venido constantemente, solo eran visitas; hacer bar hopping o eventos” menciona ella. Sin embargo, con su inquietante curiosidad, no logró “sacarse la espinita”.
Katz: un nuevo comienzo
Bien dicen que cuando algo no es para ti, se nota; pero cuando lo es, se nota aún más, Y así fue para Pacheco. En un extraño giro de la vida, las oportunidades se presentaron en su puerta: “yo ya conocía a Comizzo… fue él quien me dio la oportunidad de poder colaborar juntos. Todo se alineó” menciona agradecida.

Estos cinco meses en la capital y en Katz le ha dejado grandes retribuciones, entre ellas: “la satisfacción de ver a los clientes felices al irse o al agradecer por un buen coctel, servicio o plática” puntualizó Pacheco.
Detrás de un gran bar, existe un excelente equipo y “el bar de los amigos” representa más que su lugar de trabajo. Para Stephany, Katz es sinónimo de familia, casa, unión, una brigada multifuncional que genera competitividad y a su vez aprendizaje. Entre sus actividades favoritas están preparar garnish y aprender de Isabella en el laboratorio.
“Rodearme de buenas personas, me ha ayudado a sentirme segura que quiero dedicarme a esto. Comizzo ha sido parte importante al ser mi mentor; ver a Mica y el nivel de exigencia me satisface mucho, me hace sentir que estoy en un buen lugar donde hay un futuro” menciona Stephany.

Estar en la barra remarca el gusto de Stephany por ser quien es, la libertad, contagiar su vibrante energía; hacer malos chistes; conocer a las personas y hacerlas amigos, cualidades que son sinónimo de hacer bien las cosas. Pero la lista no termina ahí, pues entre recuerdos y sonrisas, enfatiza en su mayor virtud, la creatividad.
Un poco personal: retos y más
En lo auténtico se encuentra la sazón, de alguna manera, Pacheco conquista las barras y a los comensales con su carisma, hospitalidad y calidez. Detrás de cada cóctel e historia hay una mujer disciplinada y fiel a sí misma, que fuera del bar disfruta de los días entre pinceles y flores.

“A mi me gusta mucho pintar y la floristería. Entonces actualmente mi reto personal es poder mezclar esas dos actividades artísticas dentro de mi trabajo” comenta Stephany. Continuando con la lista de gustos y retos, ella reconoce los extensos turnos que le recuerdan la responsabilidad en el bar, sin embargo, con optimismo, decide verlos como una oportunidad de crecimiento -profesional y personal- y consolidación en su carrera.
Pero no todo es miel sobre hojuelas, en una industria donde los hombres siguen siendo mayoría, ser mujer representa un reto diario, pero Stephany no lo ve como una desventaja, actualmente, pues el reconocimiento y respeto hacia la comunidad de mujeres bartenders ha mejorado con los años.

Ser una mujer fuerte dentro de la barra implica ser más que una cara bonita, manifiesta un reto a nivel personal “tienes que empezar a reacomodar tus horas de sueño y rutinas. También entrarle a todo” dice con firmeza. “La delicadeza no existe dentro de una barra, es trabajo y si se trata de rudeza, rudeza, de hospitalidad y administración, lo mismo”.
A pesar de su resiliente actitud, Stephany reconoce aquellos momentos emocionales complicados, que le han llevado a cuestionar su lugar en la industria. Sin embargo, con apenas cinco años de trayectoria, Stephany Pacheco se perfila como una de las promesas más sólidas detrás de la barra mexicana.

Entre pinceles y botellas, Stephany pinta sabores con la misma calma con la que pinta flores. Una mujer que mezcla técnica, carisma y fuerza, recordándonos que los sueños -como los buenos cocteles- se construyen con paciencia, equilibrio y carácter.
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Los básicos de Stephany Pacheco
Ser bartender es: ser hospitalario, humano; y un reto en mostrar el significado, historia y trabajo detrás de cada coctel e ingrediente.
Tu ingrediente favorito: jitomate, por el sabor y el umami
¿Qué coctel eres hoy?: Daiquiri, es equilibrado y le recuerda al trópico
Técnica favorita: Stir, es una técnica muy limpia
Lo que más amas de tu trabajo: el equipo de trabajo, el lugar en donde está; la motivación de sus mentores y rodearse de buenas personas.
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Conoce más de Stephany Pacheco en:
IG:@thecocktailwlove
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