En un recorrido de norte a sur; Barra Lupe es el lugar donde el maíz se sirve con historia y los tragos con alma mexicana
✍️: Andrea Chavarría 📸: Cortesía Barra Lupe
En el clásico corazón de la Roma, acaba de abrir sus puertas Barra Lupe, un espacio que toma lo mejor de las cantinas y los mercados mexicanos, reinterpretando cada detalle con una mirada contemporánea. Aquí, se entra con hambre y se sale con historia.

Detrás del telón se encuentra Juan Carlos Fortés, quien define este mexpendio como un homenaje al antojo, al maíz y a la cultura popular mexicana. Desde el comal que nunca se apaga hasta la barra que atraviesa el lugar de principio a fin.
“Vivo para comer, como para vivir, como para sobrevivir… No creo que alguien que venga tres días a la Ciudad de México le dé tiempo de conocer todo eso en tan poco tiempo. Yo, teniendo 25 años de comer garnachas, no he conocido todas las cantinas, todos los puestos, todos los antojitos, todos los mercados y todas las garnachas”. Juan Carlos Fortés

El alma líquida de México
En la propuesta líquida detrás de la barra, se encuentra Claudia Cabrera -una de las bartenders más influyentes del país- quien con la experiencia de su lado, le da a La Lupe una voz propia, inspirada en las cantinas clásicas.
“¿Cómo le hacemos para que la gente consuma destilados nacionales?”. Claudia Cabrera
La respuesta se encuentra en nueve cocteles reinterpretados, llamativos, fáciles de entender y que cuentan historias. El menú de bebidas alcohólicas es una carta de amor a los destilados nacionales de carácter fuerte, pero alma noble -y con D.O.- como: el tequila, el mezcal, el sotol, la charanda y el pox.

Nueve motivos, Tres razones
Entre ellos, La Batanga, inspirado en el clásico jalisciense; el cual juega con notas de tequila cristalino, amaro, huitlacoche y Tonicol, coronado con una espuma salada de refresco de cola. Mientras que del sabor la costa se encarga Café volador, elaborado con pox chiapaneco, vainilla, licor de café, cacahuate y espresso.
¿Es menyul o mintjul?, un guiño al mint julep poblano, elaborado con ron veracruzano, amaro y licor de menta, jerez, amontillado, higo, y poleo. Acompañado de un juego de sabores con un ate con queso como garnitura.

Y para el toque burbujeante, El Guayabo, un spritz de charanda, prosecco y guayaba, laurel y bitters de hierbas; ó Pie de rancho, un fat wash con sotol chihuahuense, mantequilla y nuez, manzana y canela. Tragos ideales para recorrer cada estado de México desde la barra.
Por otro lado, la carta sin alcohol mantiene el mismo espíritu, con bebidas como el Conejo 0.0, a base de tascalte, mamey y pixtle, que evoca una malteada de mercado. Todo servido con botana —papas o cacahuates con salsa de morita y habanero fermentado— sobre portavasos con íconos populares como: Luis Miguel, Paquita la del Barrio y Juan Gabriel.

Del comal a la barra
El otro pilar de La Lupe es su cocina, donde el maíz nixtamalizado en casa marca el pulso del menú. Claro está que es un recorrido por el país a través de antojitos y garnachas, elaborados con elote amarillo del Estado de México y azul de Michoacán.
En el comal se cocinan tlayudas, tetelas, tlacoyos, y antojitos que te dan la bienvenida -cambian cada semana- mientras que en la barra fría, no todo es maíz, pues transporta sabores del Pacífico en forma de ceviches y aguachiles.

Aunque no podía faltar el chamorro cantinero, quien hace honor a la fuente de inspiración. Y el amor de México, los tacos: de carnitas, lengua y un vasto abanico de variedades con las que cuenta el país. Y si, tres tipos de salsas que te harán sudar: habanero verde emulsionada, martajada de habanero tatemado con jitomate y morita estilo Doña Vale.
El menú es una celebración del origen, pero también de las personas que lo hacen posible: productores locales, cocineras tradicionales y familias que siguen transmitiendo recetas -de la abuela-. Desde la cecina de Yecapixtla hasta el chorizo casero estilo Chihuahua, todo en La Lupe cuenta una historia.

Lupe, nombre de todos y de todo
“Lupe se me hace muy mexicana. Todos tenemos una Lupe cerca: el mecánico, la maestra, el boxeador, la Virgen”. Juan Carlos Fortés
El nombre no es casualidad. Lupe, esa figura cotidiana y poderosa también inspira su identidad visual: una mujer domando un cocodrilo —símbolo del origen del mundo en la cosmovisión mexica— con la mano extendida hacia una estrella. El resultado, diseñado por Carl Forssell, es un logo que habla acerca de fuerza femenina, raíces y creación, iluminado en un neón rojo junto a la contrabarra.

Entre mercados y cantinas
El espacio, un guiño al folklore mexicano, diseñado por Legaspi + Company mezcla lo popular con lo urbano. Azulejos blancos y terracota, cristalería soplada y loza de barro de Oaxaca que conviven en un ambiente que huele a comal, ron y mezcal.
Conservando la cultura urbana mexicana con frases rotuladas como “el que madruga, encuentra todo cerrado” o “entras con hambre y sales con historia” pues aquí, el humor y la memoria también son ingredientes.

En Barra Lupe, cada detalle desde el maíz al trago y del logo al rótulo, no recuerda que la gastronomía mexicana no solo se come ni se bebe: se vive, se cuenta y se comparte. Y en esta nueva cantina ubicada en la Roma, las historias se sirven en cocteles.
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Conoce más de Barra Lupe
IG: @barralupemx
📍Orizaba 154, Roma Norte, CDMX
📞 55 5960 5294
📆Lunes, martes, miércoles y Domingo 13:00 hrs – 23:30 hrs; Jueves a Sábado 13:00 hrs – 1:00 hrs
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