En Casa Sauza, la visita va mucho más allá de una degustación. La destilería apuesta por una experiencia inmersiva en la que los visitantes pueden conocer de cerca la historia, la cultura y los procesos que han dado forma a una de las casas tequileras más emblemáticas de México.
Ubicada en Tequila, Jalisco, Casa Sauza ocupa la fábrica más antigua de la localidad. El recinto fue construido en 1770 y adquirido por la familia Sauza en 1873, convirtiéndose con el tiempo en un espacio que resguarda parte fundamental de la historia y tradición del tequila mexicano.

Conversamos con Víctor Martínez Quezada, director del Heritage Center y Embajador Global de Espirituosos de Agave en Casa Sauza, sobre las experiencias que ofrece la marca, la evolución del turismo en la región y los retos que enfrenta una industria que busca conectar con generaciones que consumen alcohol de manera distinta.
Mucho más que una degustación
Para Casa Sauza, una visita a la destilería debe ser una experiencia sensorial, educativa y memorable.
El recorrido comienza en el Jardín Botánico, donde los visitantes pueden conocer distintas variedades de agave y otras especies de la región, además de aprender sobre la importancia de la sustentabilidad dentro de la agroindustria tequilera. Posteriormente, el recorrido continúa por la fábrica, donde es posible observar de cerca los procesos de producción y el nivel de tecnificación que caracteriza a la destilería.

La experiencia concluye en la Casona Sauza, donde se encuentran el restaurante La Cueva de Don Cenobio y un museo que exhibe algunas de las botellas más representativas de la historia de la marca. A esto se suman catas sensoriales, jardines para recorrer y salas inmersivas intervenidas por artistas locales, diseñadas para que los visitantes se adentren en el universo del tequila desde distintas perspectivas.

El auge del turismo tequilero
De acuerdo con Martínez, el interés por el tequila premium y por las experiencias relacionadas con su origen ha crecido de manera significativa en los últimos años, especialmente después de la pandemia.
Mientras que hace algunos años Casa Sauza recibía alrededor de 3,000 visitantes al año, actualmente esa misma cifra puede alcanzarse en un solo mes. La mayoría de los visitantes provienen de distintas regiones de México, particularmente del centro y sur del país.
Este crecimiento responde, en parte, a una tendencia cada vez más marcada hacia el turismo experiencial. “Más allá de una visita tradicional, las personas buscan experiencias auténticas y memorables. Quieren conectar con la historia, recorrer los campos de agave y participar en actividades al aire libre”, explica.

Hoy, el turismo ya no gira únicamente alrededor del producto, sino también de la historia, la cultura y el contexto que lo rodean.